EL MODELO POLITICO DE CRISTINA - Por:Humberto Tumini

Gran revuelo provocó en su momento el tema de las colectoras, en particular la que supuestamente le otorgaría el gobierno a Sabbatella en la provincia de Buenos Aires, para que pegue su boleta a la de Cristina. El título prácticamente fue: “Vuelve la transversalidad”; estrategia de construcción política, ...como se sabe, abandonada en su momento por Néstor Kirchner al volver al PJ, nada menos que de presidente del mismo. El argumento usado para justificar la maniobra: los votos del pejotismo no alcanzan, hay que sumar por izquierda. Nada nuevo, cuando los Kirchner fueron con Duhalde en el 2003 sacaron el 22% de los votos, cuando fueron contra Duhalde y el justicialismo en el 2005 alcanzaron una contundente victoria; repitieron el éxito en el 2007 mostrando transversalidad, y perdió el ex presidente en el 2009 con la estrategia de que con el PJ y sus impresentables intendentes bonaerenses alcanzaba.
La lección está a la vista, y haciendo entonces como que vuelve sobre sus pasos, el oficialismo saca y flamea las muy guardadas banderas de los comienzos, cuando convocaban a renovar la política y a construir algo nuevo con lo mejor de cada casa. A esta altura no es claro si en aquel entonces era realmente intención de Kirchner hacerlo, habida cuenta de que cuando lo acostó a Duhalde y al PJ bonaerense, en lugar de aprovechar la oportunidad y avanzar, comenzó poco a poco a cooptar dirigentes de las filas de aquel. Hasta terminar andando el tiempo -como dijimos- al frente del partido que supuestamente despreciaba. Vaya uno a saber. Pero de lo que no caben dudas es que ahora la historia no es la misma, más allá del palabrerío sobre el papel de la Cámpora, de mostrar a sus nuevos ministros estrellas -no pejotistas- Garré y Abal Medina, de tensar la cosa con Scioli y los intendentes, y así sucesivamente. Por debajo, en la dura realidad, sigue vivita y coleando la estrategia de tener al justicialismo como la columna vertebral, electoral y política, del gobierno. Veamos sino.
Van a las elecciones en Catamarca. Su candidata es la peronista Lucia Corpacchi, vice gobernadora de su ahora contrincante el radical Brizuela del Moral, que ha compartido con este lo esencial de su política, en particular la más importante: la minera. ¿Qué hace el justicialismo oficial, manejado por Luís Barrionuevo? No lleva nadie a la gobernación y pone sus candidatos en las listas kirchneristas. Lo mismo que hace Saadi, que hasta saca una solicitada de apoyo a Corpacchi, su prima; total, todo queda en familia.
En Santa Fe, en el 2009, el kirchnerismo fue por fuera del justicialismo y salió tercero cómodo con el 9% de los votos. Ahora hicieron un acuerdo con Reutemann, van todos a la interna del PJ y el que gana encabeza, el que pierde acompaña. En Córdoba, en las últimas elecciones también fueron solos los K, salieron cuartos con el 8% de los sufragios. Ahora, todos unidos trataremos de triunfar, van con el gallego De la Sota de candidato.
En Río Negro, donde hasta hace no mucho encabezaba las listas del peronismo el ex menemista y hoy kirchnerista Pichetto, ahora acordaron que las encabece Carlos Soria, intendente de Roca, ex jefe de la SIDE durante la presidencia Duhalde, acusado por la propia Cristina de perseguirla a ella y a Néstor. Muy facho además el tipo. En Formosa siguen firmes con Insfrán, aunque don Gildo mate tobas para robarles las tierras. En San Juan la presi le banca a Gioja que fuerce la constitución provincial para tener otro mandato, la campaña se la financiará seguramente la Barrick Gold. En Salta tiene el gobierno una patita con Urtubey, pero como este tiene demasiado juego propio, le pone otra ficha para gobernador a Walter Wayar, ex vicegobernador de Juan Carlos Romero. Todos ellos justicialistas, obvio.
En Mendoza lo tienen de mandatario al PJ-K Celso Jaque, bien de derecha Opus Dei el señor, que puso en su momento de Secretario de Seguridad a un represor de la dictadura. Pero como no tiene reelección, ahora el pollo del gobierno nacional -según cuenta Verbitsky- es otro justicialista, Omar Félix, candidato promovido por el ex menemista José Luís Manzano e hijo del intendente de San Rafael durante la dictadura, denunciado como colaborador de los milicos por sobrevivientes. En La Rioja, el hombre K sigue siendo el actual gobernador justicialista Beder Herrera; muy menemista en su momento, que para voltear a otro menemista -Mazza- cuando era su vice dijo que derogaría la infame ley de minería vigente. Una vez que llegó, les hizo pito catalán a los que le creyeron y reafirmó dicha norma para que las mineras trabajen tranquilas.
Para no extendernos excesivamente, ya que el tema tiene mucha tela para cortar, digamos que en la carrera por la Capital, el caballo de Cristina es Amado Boudou, eximio economista, liberal de pura cepa ahora devenido en Nac & Pop. Cuenta obviamente con el apoyo del PJ local y la dirigencia de la CGT, que son más bien reacios a apoyar otras listas K con “progres”. Finalmente, en la provincia de Buenos Aires, el candidato -al menos el principal- si va Cristina a la reelección, será el denostado Daniel Scioli; y tras de él una larga lista de intendentes justicialistas, muy impresentables ellos, pero muy necesarios también.
Hecho este breve repaso (que deja de lado las provincias de Jujuy, Tucumán, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Santa Cruz y La Pampa, donde el kirchnerismo se expresa también a través del partido justicialista) vale preguntarse qué hay de cierto en esto de que “vuelve la transversalidad” de la mano de Cristina. Chamuyo, interesado y confusionista chamuyo, ya que como dice el tango las horas que pasan ya no vuelven más. El proyecto político de la presidenta tiene como nunca antes su sostén principal en el pejotismo; basta observar lo que arriba detallamos. Pero, como eso no le va a alcanzar en las elecciones, corresponde vender espejitos de colores más prolijos y pulcros como el ex intendente de Morón, que se presta gustoso.


HUMBERTO TUMINI
 

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